Uso Igualitario del Lenguaje en el Aula

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I.INTRODUCIÓN

El lenguaje constituye el principal medio por el cual se expresan nuestros pensamientos e ideas y las diferentes percepciones que se tienen del mundo, por lo tanto, constituye una herramienta fundamental para la actividad educativa, ya que de éste depende mayormente el intercambio de conocimientos y las expresiones del contexto social.

Debido a esta contextualización del lenguaje con la sociedad, se ha venido generando el fenómeno de la visibilización de la mujer a través del uso del lenguaje. Según Salvador Pendón1: en una sociedad en donde la mujer ha desempeñado un papel de subordinación con respecto al hombre, se han venido asignando ciertas pautas de comportamiento, roles, que se han venido reforzando con el uso del lenguaje sexista, a pesar que, el género gramatical, hace referencia al género de la palabra, sin hacer alusión al género biológico de las personas, su uso semántico dentro de las sociedades, y especialmente dentro del salón de clases, relega a las mujeres a un plano secundario o invisible.

Históricamente las mujeres han sido excluidas de la educación como lo demuestra el decreto de la universidad de bologna de 1377 que textualmente reza:

Ya que la mujer es la razón primera del pecado, el arma del demonio, la causa de la expulsión del hombre del paraíso y de la destrucción de la antigua ley, y ya que en consecuencia hay que evitar todo comercio con ella, defendemos y prohibimos expresamente que cualquiera se permita introducir una mujer, cualquiera que ella sea, aunque sea la más honesta en esta universidad”.

Esta exclusión histórica, ha impregnado la academia del uso sexista, de modo que casi todas las profesiones se nombran en el género masculino, ya que solo eran ostentadas por hombres, y la feminización de los títulos, era utilizado para referirse a la cónyuge del profesional, por ejemplo: la “Jueza” no era una mujer que ejercía la profesión dentro del Juzgado, sino que era la manera en que se designaba a la esposa del Juez, igual con “médica” “magistrada” etc.

Afortunadamente, la lengua española, tiene sendos recursos para que, sin apartarse de las reglas gramaticales que regulan el funcionamiento del sistema lingüístico, pueda reflejar igualdad y contribuir a fomentar un entorno inclusivo dentro del aula, lo que resultaría en un uso cotidiano del lenguaje inclusivo por parte del alumnado y de la planta docente que se reflejará posteriormente en la sociedad.

En el presente documento, se proponen alternativas para el uso del lenguaje igualitario, así mismo se explican algunos de los recursos de la lengua española para promover la visualización de la mujer dentro del aula haciendo uso, de pequeños cambios en la estructura gramatical del discurso, sin atentar contra las reglas gramaticales que establece la lengua. De modo que se abordará primeramente los principales problemas de la discriminación lingüística en el aula, seguido de una propuesta de procedimiento lingüistico para el uso del lenguaje igualitario.

II.El género gramatical

El género, representa una categoría gramatical inherente a aquellas palabras clasificadas en los nombres masculinos y nombres femeninos, por lo que no se encuentra asociado a lo que los lingüistas llaman, “realidad extralingüística”. De modo que cada uno de los sustantivos que componen nuestra lengua poseen un género gramatical que no siempre coincide con el sexo o género biológico de los sujetos de los que se expresa; Así mismo se encuentran grupos de palabras cuyo género gramatical es indefinido o unívoco que abarcan indistintamente a los hombres y a las mujeres, por ejemplo:

  • Personaje, bebé, ser, ente.

Por otro lado, también existen palabras cuyo género gramatical es femenino, y sirven para designar también tanto a los hombres como a las mujeres, por ejemplo:

  • Persona, víctima, criatura.

Otro grupo de palabras, tienen una forma exclusiva para referirse al femenino o al masculino haciendo uso de un artículo o un adjetivo que le proporciona su género:

  • El/la estudiante El/La testigo, El/La colega, El/La artista

En este último ejemplo, conviene resaltar que puede darse el caso en donde el uso del femenino sirve para resaltar al sujeto dentro de los demás femeninos, y que es necesario utilizar el género masculino para enfatizar en su excepcionalidad dentro de toda una categoría, tanto entre mujeres como hombres, así, si decimos:

Mercedes es una de las mejores artistas del siglo XX”

Se puede entender que solo se está haciendo referencia a la categoría de las mujeres artistas, y que ella es sobresaliente solamente dentro de la categoría de las mujeres artistas, por lo que se hace necesario que se utilice el género en masculino, para que se entienda que es sobresaliente, tanto, en relación con los hombres como con las mujeres, así:

Mercedes es una de los mejores artistas del siglo XX”

En este sentido, sería erróneo calificar la categoría gramatical de género con la referencia extralingüística al sexo biológico.

III.El masculino genérico

El género masculino en español tiene un valor “específico” el cual está referido exclusivamente a los hombres y otro valor “genérico” que hace referencia tanto a hombres como a mujeres; sin embargo, el femenino tiene un único valor “específico” que solo puede emplearse para designar a las mujeres.

El valor “genérico” del masculino se usa principalmente para aludir a ideas abstractas, por ejemplo:

  • El maestro necesita tener un título.

  • El médico debe tener vocación.

  • El alumno debe estudiar mucho.

Dentro de la actividad educativa, es común hacer uso del valor genérico del masculino para hacer referencia a todo el alumnado, siendo uno de los factores que propician inicialmente la discriminación lingüística, para algunos autores, la confusión se genera por que se muestra al hombre como sujeto de los hechos que se narran2; es por eso que se hace necesario, acudir a nuevos recursos, que sean a su vez admitidos por nuestra lengua en sentido que no afecten ni la dignidad de las mujeres que componen el grupo de clase, ni las reglas gramaticales establecidas.

Uno de los errores más comunes del profesorado es el abuso del masculino genérico, cuando este se utiliza no solo en los sustantivos sino también en algunos pronombres determinantes, como en el uso del relativo “que” cuando es precedido por el artículo masculino “el” o en su forma singular “los” por ejemplo:

  • El que esté de acuerdo que levante la mano.

  • Los que no entreguen la tarea a tiempo serán penalizados.

Este fenómeno, podría corregirse con fácilmente con el uso de la forma “quien” la cual es invariable, y puede ser utilizada para ambos sexos o se puede también utilizar el genérico “persona” que no hace alusión a ningún género en específico; entonces el ejemplo sería así:

  • Quien esté de acuerdo que levante la mano.

  • La persona que esté de acuerdo que levante la mano.

  • La persona que no entregue su tarea será sancionada.

  • Quien no entregue su tarea será penalizado.

De este modo no solo se promueve la igualdad sino que se evita el error, al hacer un desdoblamiento inapropiado así:

  • El o la que no entregue su tarea, será penalizado o penalizada

Parecería contradictorio que ésta forma, no es gramaticalmente correcta, aun cuando la forma sexista lo es, sin embargo, la lengua española nos permite hacer uso de los demás recursos mencionados.

El genérico “persona” puede utilizarse también para sustituir las construcciones con los indefinidos “uno”, “todo” y “alguno” y sus plurales “unos”, “todos” y “algunos” así:

  • Unos prefirieron diferir el examen.

  • Unas personas prefirieron diferir el examen

Cuando se tiene el genérico “todos” puede sustituirse por la forma pasiva, para poder omitirlo conservando la referencia a sus destinatarios por ejemplo:

  • Todos deberán presentar su carnet de estudiante.

  • Se tendrá que presentar el carnet de estudiante.

  • Será necesario presentar el carnet de estudiante.

De este modo también se evita hacer el desdoblamiento “Todos y todas…..” que en este caso es válido, aunque poco estético.

Cuando se tiene el genérico “algunos” es posible hacer la sustitución por “personas” como se mencionó anteriormente. Así:

  • Si alguno tiene algo que alegar, lo deberá hacer por escrito.

  • Si alguna persona tiene algo que alegar, lo deberá hacer por escrito.

  • Algunos abandonaron el edificio al terminar el examen.

  • Algunas personas abandonaron el edificio al terminar el examen.

Las expresiones “del mismo” o “de los mismos” pueden ser omitidas cuando hacen referencia a un masculino genérico anterior, sustituyéndolas por el posesivo “su” o “sus” antes del sustantivo correspondiente, así:

  • El memorándum se dirigía a los estudiantes y explicaba los derechos y deberes de los mismos.

Si aplicamos la forma recomendada el ejemplo queda así:

  • El memorándum se dirigía al alumnado y explicaba sus deberes y obligaciones.

IV.Las profesiones y cargos de responsabilidad

Debido a los factores históricos de discriminación de las mujeres, tanto la educación como el campo laboral, estaba totalmente ocupado por hombres, relegando a las mujeres a en algunos casos a oficios, y ocupaciones vinculadas a las labores domésticas. Éste fenómeno impactó en la designación de las profesiones, puesto que eran creadas con nombres masculinos en la creencia que siempre serían ostentadas por hombres; sin embargo, con la incorporación de las mujeres en todos los sectores sociales, especialmente en la educación superior, surge la necesidad de crear modos de expresión del femenino tanto para las profesiones como para los cargos de responsabilidad que originalmente se ejercían exclusivamente por hombres.

El diccionario de la Real Academia Española admite el femenino de varias de las profesiones, hasta la edición 14, siempre haciendo la aclaración que el uso es opcional, y que para hacer referencia a las profesiones de forma plural en donde concurran, tanto hombres como mujeres, se deberá usar el género masculino. Por otro lado, las únicas reglas propuestas para la feminización de las profesiones y los cargos fue introducida por el Ministerio de Educación y Ciencia de España,3 en donde se advierte que los títulos académicos oficiales deben adecuarse a la condición femenina o masculina de quienes los ostentan dentro de las posibilidades que la lengua permita.

En este sentido podemos apuntar algunas reglas básicas, extraídas de la guía del lenguaje igualitario de la diputación de Málaga,4 en sentido de realizar la feminización de los términos siguiendo la tendencia general del español añadiendo “-o” para el masculino y “-a” para el femenino:

Decano

Decana

Podólogo

Podóloga

Agrónomo

Agronoma

Cirujano

Cirujana

Abogado

Abogada

Es de destacar algunas excepciones planteadas por la Real Academia Española5 respecto de éste uso, específicamente en lo relativo a que no se debe feminizar de este modo, cuando la palabra tenga otro significado, o que carezca de él, por ejemplo: “médica”, es un adjetivo que alude al carácter de una persona u objeto, mientras que “técnica”, según la RAE significa que es perteneciente o relativo a las aplicaciones de las ciencias y las artes. Aunque éste último fue admitido para la edición 24 del diccionario así:

  • Una clínica médica

  • Se requiere paciencia para perfeccionar la técnica.

Existen algunas palabras, que son catalogadas como inexistentes por la RAE como es el caso de “miembra” o “lidereza”; la primera no es admitida debido a su origen del neutro latín “membrum” que como muchas otras palabras que terminan en -um fueron sustituidas por -o en su traducción al español, como “templum” o “fillum” que significan “templo” e “hijo” respectivamente, por lo que, enrazon de su etimología sin un género definido, la regla es que no se pueden feminizar. En el segundo caso, la palabra “líder” proviene del inglés “leader” que es la formación neutral para el ejecutor del verbo “to lead” la cual también carece de un género en sí, ya que en la lengua inglesa, la persona que ejecuta el verbo, sin indistintamente de su género, se define agregando el sufijo -er como “player”, o “eater” etc.

Las palabras que terminan en –or, es habitual en español, hacer el femenino sustituyéndoles por –ora:

Pescador

Pescadora

Restaurador

Restauradora

Director

Directora

Traductor

Traductora

Interventor

Interventora

Editor

Editora

Los acabados en –ero forman el femenino en –era:

Fontanero

Fontanera

Portero

Portera

Ingeniero

Ingeniera

Banquero

Banquera

Los que terminan en –ario hacen el femenino en –aria:

bibliotecario

bibliotecaria

boticario

boticaria

comisario

comisaria

empresario

empresaria

funcionario

funcionaria

Todos estos casos, pueden ser utilizados libremente ya que están dentro de las normas gramaticales del Español por lo que obviamente es posible utilizar “maestro” o “maestra” según el caso sin embargo, no está admitida la palabra “estudianta” ya que es parte de los unívocos que se determinan por su artículo como se explicó anteriormente. En todo caso, el uso (o no) de éstas reglas, depende en gran medida del hablante, ya que es común el caso en el que algunas mujeres prefieren el uso del masculino para referirse a su título, como es el caso de las abogadas, ingenieras y arquitectas.

Existen, por otra parte, nombres de profesiones y oficios para los que la creación de un nuevo femenino no ha presentado la misma regularidad que la que hemos señalado antes, ya que en algunos casos se ha feminizado el masculino y en otros se mantiene una forma única para referirse a los dos sexos Así ocurre en los siguientes casos:

Para las palabras que terminan con –ente, como en “asistente” o “dependiente” es mejor hacer uso del artículo “el” o “la” sin embargo para la palabra “presidente” o “sirviente” si se admiten los femeninos, adoptando la terminación –enta así: “presidenta” y “sirvienta”. Mientras que los terminados en –ante son, en su mayoría, invariables para ambos sexos, por ejemplo: “cantante”, “fabricante”, “mercante”, “viajante”, etc. Los cuales se definen por su artículo.

El femenino –anta, como “practicante/practicanta” o “gobernante/gobernanta” no es admitido debido a su asimetría semántica, es decir, que pierde el mismo significado si se feminiza la palabra.

Los terminados en –ista son invariables para los dos sexos, por ejemplo: “dentista”, “periodista”, “figurista”, “modista”; mientras que los terminados en –ta, –tra son invariables como “terapeuta”,astronauta”, “psiquiatra”o “acróbata” son determinados tambien por el artículo que los precede.

Muchas de las palabras terminadas en –l se han mantenido con una única forma para el femenino y el masculino, sin razón que lo justifique, como en: “albañil” “fiscal” “coronel” “cónsul”edil” “concejal” “oficial” o “industrial”.

En las palabras terminadas en –e se encuentra cierta discordancia a la hora de crear el femenino, ya que en cada caso se ha adoptado una solución distinta. Por ejemplo: “conserje” se mantiene mientras que “jefe” puede variarse a “jefa” igual que “alcalde” y “alcaldesa”. Podría decirse que ante la ausencia de una regla que defina ésta situación, se toma como referencia las analogías del español como en “principe/princesa” sin embargo la RAE6 solamente se ha pronunciado sobre la utilización como forma única del masculino “Juez” dado que la palabra “jueza” o la expresión “la Jueza” constituye una redundancia, por que la mayoría de palabras que terminan en –ez tienen un genero femenino como “la nuez”, “la esbeltez”, “candidez”;donde la excepción es “ el juez”.

Finalmente, es de mencionar que existen profesiones cuyos nombres son originalmente femeninos como “enfermera” y “azafata” debido también, a que su práctica era ejercida solamente por mujeres, y en donde se ha debido crear una masculinización de los mismos, pero para un apropiado uso del lenguaje igualitario dentro del aula, es necesario evitar caer en las asimetrías lingüísticas, en donde la forma femenina ha sido utilizada para menospreciar y discriminar a la mujer como ocurre con las expresiones “hombre público” vs “mujer pública”. En este caso es muy importante que como maestros se aseguren que la significación de la expresión no está orientado a su significado denigrante, sino debe procurar utilizar estas expresiones con la finalidad estricta de ennoblecer su significado, salvo sea para ejemplificar su uso, o para fines eminentemente didácticos.

V.Propuesta para un tratamiento lingüístico igualitario

El lenguaje dentro del aula, sirve tanto para enseñar contenidos, pero a su vez se impregna en la mente del alumnado, así que si se hace un uso sexista del mismo, es muy probable que nuestros alumnos también lo reproduzcan, tanto como maestros o profesionales.

Existen múltiples recursos antisexistas que están a nuestra disposición para evitar incurrir en lo que se denomina sexismo lingüístico. Sin embargo, cambiar éstos hábitos requiere principalmente mucha disposición, ya que muchos de éstos se han adquirido en la infancia. Romper, con usos que se han ido recabando desde los primeros años requiere algo de imaginación y de destreza idiomática. Por tanto, solo el conocer nuevos usos, tomar consciencia de la importancia de su uso apropiado para la educación contribuye crear una sociedad más igualitaria y, sobre todo, llevarlos a la práctica, aunque al principio se haga evidente nuestra falta de habilidad, nos permitirá desplazar los antiguos hábitos.

A continuación se abordarán algunas propuestas para la utilización apropiada del lenguaje igualitario en el salón de clases.

A.Use de genéricos

Para eludir el uso del masculino genérico el español cuenta con los llamados sustantivos genéricos; sustantivos que con independencia de su género gramatical pueden referirse a personas de un sexo o de otro: criatura (f.), persona (f.), personaje (m.), víctima (f.), ser (m.).

Debe evitarse a toda costa recurrir a “falsos genéricos” como hombre con el sentido de ‘ser humano’ o ‘humanidad’.

  • Según lo previsto en la normativa vigente, los dañados en el accidente recibirán las indemnizaciones pertinentes.

  • Según lo previsto en la normativa vigente, las víctimas del accidente recibirán las indemnizaciones pertinentes.

B.Colectivos

Siempre que sea posible debemos emplear sustantivos colectivos, pues además de evitar la ambigüedad del masculino genérico, no lentifican el discurso: alumnado/*los alumnos, ciudadanía/*los ciudadanos, descendencia/*los descendientes, funcionariado/*los funcionarios, profesorado/*los profesores, etc.

  • Los estudiantes deberán aprobar todos los exámenes para obtener su certificado.

  • El estudiantado deberá aprobar todos los exámenes para obtener su certificado.

C.Abstractos

En ocasiones se puede aludir al cargo, profesión o titulación en vez de a la persona que lo desempeña: dirección, presidencia, secretaría, ingeniería…, o recurrir al nombre de la alcaldía, pueblo, región o nación en lugar del que designa a sus habitantes: Santa Ana/*los santanecos, San miguel/*los migueleños, El salvador/*los salvadoreños, eludiendo así tanto el masculino con valor genérico como desdoblamientos innecesarios como “los salvadoreños y las salvadoreñas” o “los santanecos y las santanecas”. Por ejemplo:

  • los salvadoreños son gente trabajadora.

  • La gente de El Salvador es trabajadora

D.Perífrasis.

No siempre se dispone de genéricos, colectivos o abstractos por lo que, para que el masculino genérico no produzca ambigüedad, hay que optar por giros o perífrasis como la clase política/*los políticos o las personas interesadas/*los interesados.

  • Los interesados en inscribirse al curso, deben llamar por teléfono.

  • Las personas interesadas en inscribirse al curso, deben llamar por teléfono.

E.Desdoblamientos.

Debemos optar por este procedimiento solo cuando no encontremos otro recurso, puesto que los llamados desdoblamientos recargan y lentifican la expresión al tener que duplicar también las palabras que concuerdan con ellos. En cualquier caso, hay que recordar que no existe justificación gramatical que obligue a anteponer el masculino al femenino por lo que es recomendable la alternancia: las mujeres y los hombres, los niños y las niñas, las hijas y los hijos, etc.

F.Otras construcciones no sexístas.

1) Omitir el determinante ante sustantivos de forma única.

Entre los sustantivos de forma única encontramos algunos que si no van acompañados de palabras que les otorgue género, no marcan sexo: la artista/el artista, el colega/la colega, la cliente/el cliente, el estudiante/la estudiante, la miembro/el miembro, el periodista/la periodista, el solicitante/la solicitante, el testigo/la testigo, por eso, a veces, únicamente con omitir el determinante se consigue aludir a mujeres y a hombres.

  • Los periodistas y los estudiantes asistirán al acto de clausura.

  • Periodistas y estudiantes asistirán al acto de clausura.

2)Emplear determinantes sin marca de género.

Por ejemplo, cada o cualquier pueden, a veces, evitar el empleo de todos, como puede verse en el siguiente ejemplo.

  • Todos los representantes de cátedra deberán reportarse con el docente.

  • Cada representante de cátedra deberá reportarse con el docente.

3) Recurrir a pronombres sin marca de género.

Como en el caso anterior, y en aras de la economía lingüística, podemos reemplazar el/los que por quien/quienes.

  • Los que terminen el curso podrán graduarse.

  • Quienes terminen el curso podrán graduarse.

4)Eludir el sujeto

En muchas ocasiones, por ejemplo, en la frase El solicitante deberá completar el impreso con letra clara, podemos omitir el sujeto recurriendo a procedimientos como los siguientes:

a) Formas personales del verbo: Deberá completar el impreso con letra clara/Complete con letra clara.

b) Formas no personales del verbo: Completar con letra clara.

c) Estructuras con se: Se completará el impreso con letra clara.

5)Optar por la simetría

a) No podemos olvidar que en el escrito debemos referirnos de forma simétrica a los hombres y a las mujeres, para ello lo más adecuado es identificarlos por el nombre y apellidos o aludir a la profesión que ejerce o al cargo que ocupa, evitando, siempre que no sea imprescindible, las relaciones de depencia: señorita, mujer de, esposa de, viuda de, etc.

b) En lo que se refiere a las profesiones es correcto, y no supone ningún atentado contra la norma de nuestra lengua, emplear arquitecta, ingeniera o abogada. Se debe, a razones sociales, entre las que se encuentra sin duda el mayor prestigio de las profesiones “masculinas”, y no a reglas gramaticales, el que algunas mujeres prefieran utilizar la forma masculina para designar

El cargo que ocupan o la profesión que ejercen. En consecuencia, se ha de evitar el empleo de la forma masculina para designar a profesionales femeninas.

Finalmente, debemos considerar que a pesar que el uso de las formas masculinas o sexistas está de cierto modo vigente, lo ideal, es hacer uso del lenguaje igualitario, como mínimo dentro del salón de clases, ya que esto asegura la reproducción de esta forma, y fomenta el uso del mismo.

VI.Referencias

http://www.rae.es/sites/default/files/Bosque_sexismo_linguistico.pdf

  1. Pérez Belchí, Azahar. Uso del lenguaje en los textos de los servicios pùblicos desde una perspectiva de género (lenguas, español e inglés). España. p. 3.

  2. Orden Ministerial de 22 de marzo de 1995, por la que se adecua la denominación de títulos académicos oficiales a la condición femenina o masculina de quienes los obtengan.

  3. García Meseguer, Alvaro (2002). El español,una lengua no sexista». Estudios de lingüistica en español.

  4. Andrés Castellanos, Soledad (2000). Sexismo y lenguaje. Estado de la cuestión, reflejos en la prensa. Ponencia en el I Simposio Internacional de análisis del discurso,Universidad complutense de Madrid, abril de 1998, versión revisada endiciembre del 2000 y corregida en septiembre de2001.

A b c Recomendaciones para un uso no sexista del lenguaje. 2010. Consultado el 16 de junio de 2014. http://www.rae.es/noticias/el-pleno-de-la-rae-suscribe-un-informe-del-academico-ignacio-bosque-sobre-sexismo

§

Enlaces externos

Elaborado por Manuel V. Zometa Bolaños

1Presidente de la Diputación de Málaga.

2Ayala Castro, Marta, Guerrero Salazar, Susana y Medina Guerra, Antonia, de los textos, málaga, 2004.

3Orden del 22 de Marzo de 1995.

4Ídem.

5 Bosque, Ignacio, Sexísmo lingüístico y visibilidad de la mujer, informe de la RAE, madrid, 1 de marzo 2012.

6Idem.

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